ORIENTACIONES O TENDENCIAS PEDAGÓGICAS QUE INCIDEN EN LA FORMACIÓN DE MODELOS CURRICULARES
Concepción curricular= " un conjunto relativamente coherente de ideas acerca de lo que es y debe ser el hombre, acerca de qué, y para qué; y de cuáles son o deben ser las vinculaciones entre la educación y la sociedad" (1987: 16).
Antes de conocer algunas corrientes curriculares una a una, queremos señalar que, como todas las concepciones teóricas, no se dan "en estado puro" en la praxis educativa, ya que existen rasgos comunes fácilmente identificables sobre todo en el proceso didáctico que resulta de la concretización de estas orientaciones.
I. LA ORIENTACIÓN PEDAGÓGICA LOGOCENTRISTA
Es aquella que surge desde la antigüedad, específicamente en la época de
Sócrates y Platón. Se consideraba al "logos" (o razón) como el verdadero motor del aprendizaje, el que sólo debía activarse con la ayuda externa del pedagogo.
El enfoque logocéntrico es conocido también como escolástico, y supone al niño
como un adulto en miniatura que debe ser dotado de conocimientos.
El centro del acto didáctico es el docente, quien enseña a través del lenguaje oral en la lección que imparte a un ritmo uniforme y "para todos".
Con este enfoque curricular y didáctico se tiende a formar el carácter por medio del cultivo del entendimiento, memoria y voluntad, generando un modelo racionalista - academicista, con alumnos receptores que van a aprender, viendo, oyendo y repitiendo.
Los componentes de la tendencia logocéntrica son: el profesor, el programa, la sala y el control de los aprendizajes a través de un proceso de evaluación - medición.
El profesor decide lo que se va a hacer, la parte del programa que se va a abordar,
los materiales que se van a utilizar, los ejemplos que se pondrán, y los trabajos que
realizarán los alumnos. En cambio, el alumno deberá esforzarse en atender y
seguir, paso a paso, las explicaciones.
En relación con el programa del estudio, el docente está preocupado por terminarlo
o repararlo y por ello obliga al alumno a avanzar a cierto ritmo, sin considerar si hay
asimilación por el total del grupo curso, lo que conduce inevitablemente al fracaso
en los alumnos que se van quedando rezagados. Como el objetivo fundamental de
esta tendencia es la transmisión de conocimientos, el control para la eficacia y el
rendimiento del sistema se basa en los resultados de los exámenes.
La forma en que está organizada la sala de clases se presta para que el profesor
pueda ser visto y escuchado. Los alumnos se sientan frente a él para escuchar un
silencio, bajo el sobreentendido de una asimilación de conocimientos por el alumno
y de una posición de autoridad única del docente. El lema clásico en la antigüedad
era "magíster dixit, discipulus credit" (el maestro dice y el alumno cree.).
El modelo racionalista académico
Herederos de esta tradición clásica es el llamado modelo racionalista -
académico, aquel cuyo propósito principal es la transmisión de la cultura sistematizada, capacitando al alumno para acceder a las más importantes ideas y creaciones humanas.
Enmarcada en la filosofía positivista, enfatiza la adquisición de la cultura
universal, a través del estudio de disciplinas clásicas como matemáticas, idiomas,
historia, literatura, filosofía y ciencias naturales.
Parte del supuesto que el aprendizaje de estas disciplinas y del método que ellas
utilizan para desarrollarse, hacen crecer intelectualmente al educando (su
raciocinio, imaginación, memoria) habilitándolo no sólo para preservar el
patrimonio cultural sino que además para acrecentar el campo de conocimiento
de la disciplina de su especialización.
Este modelo conlleva a un menosprecio de los aprendizajes de tipo práctico.
Sostiene que incluir en los planes y programas de estudios, asignaturas o
actividades de este tipo, restaría tiempo al estudiante para el estudio de materias
que le permiten cultivar el intelecto.
II. LA ORIENTACIÓN PEDAGÓGICA PSICOCENTRISTA.
El enfoque de orientación psicocéntrico se conforma a partir de cinco principios del
movimiento pedagógico conocido como Escuela Nueva. Estos se refieren a:
• Énfasis en el desarrollo intelectual y el aprendizaje científico, técnico del
alumno.
Este es el constructor del contenido de su propio aprendizaje y protagonista de
su desarrollo, con base en sus intereses, necesidades, actividades creativas, etc.
• Acciones del profesor centradas en el alumno.
Deben girar alrededor de las necesidades e intereses del educando, incluso la
selección del contenido.
• Individualización de la enseñanza.
La enseñanza debe adaptarse a cada alumno, ya que son diferentes en
necesidades, intereses, carácter y ritmo de aprendizaje.
• La relación pedagógica no debe ser autoritaria.
No debe haber imposición de modelos adultos, el niño debe recuperar la voz y la
palabra. Los reglamentos, prohibiciones y castigos inhiben la libertad y la
originalidad del alumno
• El ambiente de la escuela debe ser natural.
Como se trata de una preparación para la vida; el ambiente escolar será lo más
parecido a la vida, y las experiencias que se seleccionen se han de extraer de la
realidad del educando.
Considerando los principios mencionados en la tendencia psicocéntrica, se pueden incluir diversos modelos curriculares adscritos a ella:
a) El modelo curricular cognoscitivista
b) El modelo curricular de realización personal
c) El modelo tecnológico.
El modelo, curricular cognoscitivista.
Se llama así, porque su base teórica está sustentada en el cognoscitivismo. Para
esta corriente curricular lo fundamental es desarrollar en el educando sus
habilidades intelectivas y estratégicas cognoscitivas, es decir, capacitando para
"aprender a aprender por si mismo".
Los contenidos culturales tienen un valor instrumental, sólo son medios; son
importantes en cuanto sirven al propósito de perfeccionar los procesos intelectuales y estrategias cognoscitivas del educando, los cuales él utilizará al
emprender nuevos aprendizajes, cada vez de mayor complejidad. Si el educando
perfecciona estas facultades o capacidades quedará habilitado prácticamente
para perfeccionarse por si solo y casi indefinidamente.
En suma, a esta tendencia le preocupa más el sujeto que aprende y cómo
aprende, dado que él mismo deberá ser capaz de elaborar sus particulares
interpretaciones de las situaciones nuevas que se le presentan, tanto en el
contexto escolar como extraescolar.
El modelo curricular de realización personal
También esta corriente esta fuertemente impregnada por la filosofía personalista (humanista) y por las escuelas psicológicas estructuralistas de la Gestalt.
Los contenidos culturales son sólo un medio para lograr que el educando alcance
un desarrollo integral (intelectivo, afectivo, volitivo) y encuentra los valores por los cuales seguirá su proyecto personal de vida.
La escuela debe proporcionar un clima educativo, una atmósfera cultural amplia,
que facilite - no impositivamente- la liberación de todas las potencialidades del
educando para su perfeccionamiento total.
Es fundamental el aprendizaje activo, en experiencias integradores y grupales,
coherentes con la etapa de desarrollo en que se encuentra el alumno, respetando
ritmos, aptitudes e intereses individuales. Se parte del supuesto que en el
educando existe una motivación intrínseca que lo conducirá a asumir una
responsabilidad frente al proceso de aprender, lo que a su vez facilitará el auto-
descubrimiento; la coherencia entre su pensar, sentir, actuar; su libertad para
elegir entre opciones que le presentara la vida escolar y la ulterior vida social.
Se podría decir que la máxima aspiración en esta tendencia curricular es lograr
que la persona aprenda con agrado (fuerte motivación o locus de control interno),
aquello que estima valioso (escala propia de valores) manteniendo un equilibrio
armónico interno, (desarrollo integral) y con su entorno, realizando su propio
proyecto personal de vida.
Sin duda, la organización lógica de la materia cultural en asignaturas, y la clásica
agrupación de alumnos en cursos, que caracteriza al currículo racionalista-
académico, imposibilita o dificulta atender la educación personalizada y respetar
las diferencias individuales de experiencias previas, de aptitudes, intereses,
motivaciones, entorno económico y social, disposiciones, etc. En dicho contexto,
es difícil promover estímulos culturales a cada realidad - alumno o realidad de
grupo curso.
El modelo curricular tecnológico
El modelo recibe diversos nombres, entre otros conductual y eficientista. Parte
de una visión de la enseñanza como una actividad regulable, que consiste en
programar, realizar y evaluar, como parámetros de control y realización científica.
Sus fundamentos psicológicos están asociados al conductismo (S-R) y al
neoconductismo (S-O-R) y a los modelos de aprendizaje basados en el
condicionamiento tanto clásico como instrumental u operante.
El aprendizaje se consigue por asociación de elementos o partes que
posteriormente constituirán un todo, también diremos que el aprendizaje es
externo y periférico, y está basado en el estimulo. Una vez fijado éste, la
respuesta es predecible ya que, fijadas las variables independientes (Estímulos
=S), e intervinientes (Organismo = O) y la variable dependiente (Respuesta = R)
es controlable.
El modelo de aprendizaje es opaco. Sólo es explícito y transparente el estimulo y la respuesta (S-R).
Dado que esta orientación curricular, en esencia, no postula un tipo de hombre,
de sociedad o de cultura; sino que, más bien mantiene una posición neutra en
relación con los elementos mencionados, es considerada cualitativamente
diferente de las otras tendencias curriculares analizadas. Incluso, algunos le
niegan el carácter de modelo curricular. En todo caso, no cabe duda que su
enfoque dio un fuerte impulso a la Tecnología Educativa.
III. LA ORIENTACIÓN O TENDENCIA PEDAGÓGICA SOCIOCENTRISTA
Como su nombre lo indica, esta orientación pedagógica se realiza en la dimensión
social del aprendizaje. Bajo esta concepción se conocen dos modelos curriculares.
a) El modelo curricular con énfasis en la restauración social; y
b) El modelo curricular socio crítico surgido desde la Escuela de Frankfurt.
El módulo curricular con énfasis en la restauración social
Bajo esta concepción, la escuela y el profesor se consideran agentes de cambio.
El objetivo principal del curriculum es capacitar al alumno para participar activa y
responsablemente en los cambios sociales.
Se privilegia la dimensión social del educando, por sobre sus necesidades e
intereses individuales. Se concibe el desarrollo individual en íntima relación e
interdependencia con el contexto social, por lo que deben existir fuertes vínculos
o puentes entre escuela y comunidad se aprende "en" y "para" la convivencia y
para la eficiencia social.
Del patrimonio cultural universal del pasado,-preocupación preeminente de la
corriente academicista -, sólo se rescata aquello que puede ser necesario para el
presente o para el futuro.
Lo fundamental es desarrollar aprendizajes útiles para adaptarse a una sociedad
cambiante e inestable (corriente adaptativa). Otros sostenedores de esta
orientación curricular van más lejos; postulan que no es suficiente preparar al
educando para adaptarse a los cambios que experimenta la sociedad; a él le
corresponde participar activamente en la solución de problemas existentes y
capacitarse para orientar y promover los cambios venideros (corriente reformista
o futurista).
El pragmatismo que subyace en esta concepción curricular, privilegia los
aprendizajes funcionales, los trabajos en equipo (principio de socialización) y en
la unidad de contenidos culturales (principio de integración).
En América Latina se destaca el brasileño Paulo Freiré como defensor del
modelo anterior. La tradición sociocrítica del curriculum surge a partir de la
Escuela de Frankfurt, sobre todo de la lectura de Jüngen Habermas. Este
pensador alemán, considera al curriculum como un análisis crítico- cultural, cuya
función principal es política, liberadora y emancipadora.
En este contexto, la práctica contextúal de la cultura se define como referente
para el aprendizaje, práctica que debe realizarse a través de los
contextos de clase, el contexto personal y social, y el contexto político.
También se define al modelo sociocrítico como "una construcción social e histórica, apoyada en una metateoría.
En definitiva, el modelo sociocrítico se articula a través de dos dimensiones:
a) Dimensión cultural, y
b) Dimensión mediadora del proceso de enseñanza - aprendizaje.
En la dimensión cultural, se trata de establecer en primer lugar una selección
natural de los elementos de la cultura universal, hasta conformar una cultura
escolar. Una vez establecida se deben determinar las capacidades, destrezas,
valores, contenidos, métodos y procedimientos usados por la sociedad actual y
proyectarlos desde una perspectiva diacrónica y sincrónica.
Se trata en definitiva de lograr que la cultura social se convierta en cultura
escolar por medio de instrucciones educativas y los profesores.
En cuanto a la dimensión mediadora del proceso de enseñanza - aprendizaje, se trata de enseñar a los alumnos desde una perspectiva cognitivo - contextúa!.
En este sentido, los profesores se convierten en mediadores de los aprendizajes, a partir de una medición mayor que es la medición instruccional.
IV. LA ORIENTACIÓN O TENDENCIA CURRICULAR TRASCENDENTALISTA
Teóricamente, se considera como el primer teórico de esta orientación a Juan Amos
Comenio, quien incorporó el concepto de "pansofía educativa, incorporando el aprendizaje trascendentalista holístico como capacidad de integralizar el conocimiento, donde lo espiritual tiene una gran importancia.
Según Comenio, una educación pansófica debe incluir necesariamente el saber
espiritual, que sólo un profesor religioso puede darlo.
En general, la educación trascendentalista no sólo es propia de la escuela cristiana,
sino también de todas aquellas que privilegian lo espiritual o trascendental las
escuelas chinas, hindúes y otras.
Dentro de la tendencia trascendentalista, es posible encontrar dos modelos curriculares que nos interesan:
a) el modelo bíblico - antropológico, propio de los colegios protestantes.
b) El modelo humanista cristiano, propio de los colegios católicos.
El modelo bíblico - antropológico
Según este modelo, la educación del hombre cristiano es un proceso de
desarrollo integral permanente, denominado teológicamente santificación a fin
de habilitarlo para relacionarse con, y servir de manera abnegada a Dios y a sus
semejantes en toda circunstancia, tiempo y lugar. En este sentido, facultades
físicas, mentales, espirituales y sociales que Dios ha dado a cada uno según su
voluntad (1 Corintios 12:11)
Se trata que cada uno logre lo máximo del potencial y las oportunidades que Dios
ha puesto a su disposición en respuesta a la voluntad revelada de Dios para cada
individuo en particular (Juan 21: 15-22),
Esta educación se logra como resultado de la cooperación de las agencias
divinas, Dios - Padre, Dios- Hijo, Dios - Espíritu Santo y los ángeles con los
esfuerzos humanos de padres, maestros, alumnos e instituciones.
Mediante el estudio de la Biblia, la oración, la reflexión, la contemplación, el
estudio de la naturaleza y, de manera muy destacada, mediante la obra redentora
y mediadora de Jesucristo.
El fin inmediato del currículo bíblico-antropológico es la restauración o
redención de la persona humana por medio de la comunicación del hombre con
Dios y el conocimiento del carácter de Dios, mediante el estudio y comprensión
de su creación.
La educación bíblico-antropológica tiene a la persona del alumno como centro,
procura la ejecución de un proceso educativo personalizado y no masificado, en
una labor que apunta a la restauración del individuo.
El modelo humanista cristiano
Se diferencia del modelo curricular bíblico antropológico en que en este modelo
propio de la Iglesia Católica se le da gran importancia al hombre como hijo de
Dios; por lo tanto, la idea es perfeccionar capacidades, y no por influjo directo del
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
El Papa Juan Pablo II señaló en una Encíclica que "la Iglesia (Católica) es
experta en humanidad", dándole gran importancia al concepto de humanismo
integral, elaborado filosóficamente por Jacques Maritain, Emmanuelle Mounier y
otros destacados filósofos cristianos.
El modelo curricular protestante o bíblico - antropológico, en cambio, privilegia el Espíritu Santo como ministerio didáctico, mientras que el modelo católico humanista
cristiano le concede gran importancia a las enseñanzas de la "Santa Madre
Iglesia", a los santos y creyentes católicos.
lunes, 26 de abril de 2010
jueves, 15 de abril de 2010
La filosofía y su relación con la educación
La filosofía es la tentativa persistente del intelecto humano de comprender y describir el mundo en que vivimos y del que formamos parte. Es el esfuerzo de resolver problemas fundamentales, de obtener una visión amplia del universo y de encontrar respuesta a preguntas sobre el origen, la naturaleza y el destino de la materia, la energía, la vida, la mente, el bien y el mal.
La filosofía surge cuando el hombre empieza a buscar una explicación de sí mismo y del medio que lo rodea sobre la base de su razón y sus sentidos. Filosofía etimológicamente significa “amor a la sabiduría”, esto se puede interpretar de tres formas:
- Como un estudio que guía al individuo sobre su conducta general.
- Como una visión de la vida coherente y ordenada que percibe el hombre con relación a los fenómenos con los que interrelaciona.
- Como un conjunto de principios conductores y reguladores de la conducta humana y los valores especializados en los diversos campos del conocimiento.
Cada sistema educativo debiera ser fundado, administrado y justificado de acuerdo con una sólida filosofía de la educación, es decir, con una actitud característica hacia la educación y sus problemas, con una referencia especial a los propósitos y objetivos a lograrse y a los métodos por los cuales se han de alcanzar. Requiere un concepto claro del origen del hombre, su naturaleza y su destino.
La manera en que se prepare el programa de la escuela y la forma en que la misma esté funcionando, serán determinados por la filosofía de la educación. Los tipos de escuelas a ser establecidos, su ubicación, la clase de maestros, el programa de estudios y los libros de texto a emplearse, las actividades espirituales, el programa industrial, la vida social y la recreación, el programa diario, el aspecto financiero y hasta el funcionamiento de la biblioteca, son determinados por un concepto de la filosofía de la educación.
La filosofía por su propia naturaleza aborda y problematiza un conjunto de realidades; y al interior de ese conjunto de realidades se encuentra y se ubica el campo educativo, donde tiene su espacio y su tratamiento específico.
Todo acto humano, por su propia naturaleza conlleva una cierta dirección, un contenido, una intencionalidad, es decir, conlleva una finalidad; por lo tanto, nos lleva hacia un fin determinado. Las acciones humanas tienen una carga específica; y en materia educativa esto es determinante en su quehacer cotidiano.
La reflexión filosófica sobre la educación constituye un puente que permite establecer la relación que mantienen los hombres con el mundo. La filosofía de la educación vista de esta forma nos permite establecer no sólo un compromiso teórico más explícito con este campo, sino también un dominio más efectivo; y así poder visualizar un rumbo, un camino, una serie de objetivos, o si se quiere llegar a una determinada propuesta que se asiente en un cuerpo de principios y fundamentos que se puedan expresa como un todo.
Una filosofía educativa que sólo reflexione sobre el proceso pedagógico sin más, se quedaría a mitad de camino ante las exigencias que demanda nuestra compleja realidad. No puede vivir enclaustrada en sus espacios y determinaciones de orden teórico-metodológico: debe impulsar la reflexión con rigor y método sobre qué se entiende por educación o para qué educar.
Filosofía y Educación.
El fin de la educación busca otorgar al hombre condiciones mejores de vida y de autorrealización. En este sentido, las disciplinas filosóficas que se vinculan más directamente con la educación son la metafísica, la axiología, la ontología, la epistemología, la gnoseología, la lógica, la ética y la antropología filosófica.
A través de la metafísica, el filósofo de la educación se interroga acerca de la naturaleza de la realidad educativa. A través de la metafísica, del ser de la educación, de los elementos y niveles en que la educación se constituye, como entidad, como una realidad en sí misma. A través de la epistemología y gnoseología, el filósofo busca respuestas acerca de la naturaleza y alcance del conocimiento y cómo éste se vincula con la ciencia, con la religión, con las artes, con las técnicas; en último término, con la cultura. Por medio de la ética, el filósofo se pregunta acerca de la naturaleza de la bondad y de cómo ésta se expresa a través de virtudes y valores que pueden configurar en el hombre una conciencia, un juicio y una conducta moral. Siguiendo el razonamiento de la antropología filosófica, el filósofo se interroga acerca de la posición del hombre en el mundo y vincula la naturaleza humana con esta particular realidad que es la educación.
La filosofía educacional es la filosofía aplicada a la educación como un área específica de las labores humanas. Involucra traer aquellas reflexiones críticas que caracterizan a la filosofía en general para influenciar y dirigir el repertorio de experiencias y posesiones que pueden denominadas educación. La filosofía de la educación no existe en un vacío, sino dentro de un contexto particular social e histórico. Aunque el objeto de la filosofía es universal y abarca todas las dimensiones de la vida humana, cuando se habla de Filosofía de la Educación se designa una especie de filosofía aplicada. En este caso, la filosofía trata de aislar el fenómeno educativo y sus conexiones fundamentales interrogándose acerca de ellas: el hombre, la vida, la educabilidad humana, la pedagogía, la escuela, el mundo, entre otros.
Habitualmente, esta filosofía no se preocupa de temas tales como la dislexia, la tecnología educativa o los programas educacionales, En cambio, sí se preocupa de las virtudes y valores que deben acompañar el hecho educativo, de la importancia de la educación para la existencia humana, de la trascendencia que genera la educación y otras materias de esta naturaleza.
Otra forma de aplicar la filosofía a la educación es discutiendo críticamente las teorías educativas y aquellas materias que se refieren a los principios de la educación, a la concepción que tiene del hombre una determinada escuela educativa y a la forma de vincular los contenidos educativos con el desarrollo de la vida y la ubicación del hombre en el mundo.
Preocupaciones y Tareas de la Filosofía de la Educación.
La filosofía es connatural al hombre. Ella es abarcadora y posibilita un intercambio libre y espontáneo del hombre con el mundo y con los temas que contextualizan la existencia. La educación es uno de estos temas y la filosofía mantiene una preocupación preferencial por su realidad.
La preocupación esencial de la Filosofía de la Educación es ontológica y antropológica. La educación complementa al hombre y le confiere crecientes grados de realización y plenitud que afectan su constitución esencial. Por ello, la educación acaece sólo en el hombre y esta posibilidad, la posibilidad de que sea educable, supone una categoría típica y estrictamente humana: la educabilidad. La reflexión acerca de la educabilidad es, en consecuencia, una de las dimensiones de la Filosofía de la Educación.
Pero, también la filosofía puede interrogarse acerca de qué hombre se quiere conformar; de qué sistema educativo y qué valores predominantes deben emerger de una sociedad educativa para hacer mejor a las personas y para posibilitar el acceso a la vida buena que promete la educación. Frente a preguntas de este tipo surgen respuestas diferentes tales como las que han buscado el idealismo, el pragmatismo o el existencialismo, por ejemplo.
Otra forma de aplicar la Filosofía de la Educación es usar los instrumentos clásicos de la filosofía y los procedimientos metodológicos de la metafísica, la lógica, la ética y la estética respecto de una reflexión crítica sobre cómo la educación está impactando una época o un sistema mayor, y proponer las modificaciones del caso, si correspondiera.
Para efectos de este curso, se entenderá por Filosofía de la Educación básicamente la reflexión y discusión sistemática de la cuestión educativa, de las cuestiones pedagógicas y de las cuestiones humanas, reflexionadas desde una perspectiva metafísica, epistemológica, ética, gnoseológica y antropológica, o mediante una combinación de ellas.
La filosofía surge cuando el hombre empieza a buscar una explicación de sí mismo y del medio que lo rodea sobre la base de su razón y sus sentidos. Filosofía etimológicamente significa “amor a la sabiduría”, esto se puede interpretar de tres formas:
- Como un estudio que guía al individuo sobre su conducta general.
- Como una visión de la vida coherente y ordenada que percibe el hombre con relación a los fenómenos con los que interrelaciona.
- Como un conjunto de principios conductores y reguladores de la conducta humana y los valores especializados en los diversos campos del conocimiento.
Cada sistema educativo debiera ser fundado, administrado y justificado de acuerdo con una sólida filosofía de la educación, es decir, con una actitud característica hacia la educación y sus problemas, con una referencia especial a los propósitos y objetivos a lograrse y a los métodos por los cuales se han de alcanzar. Requiere un concepto claro del origen del hombre, su naturaleza y su destino.
La manera en que se prepare el programa de la escuela y la forma en que la misma esté funcionando, serán determinados por la filosofía de la educación. Los tipos de escuelas a ser establecidos, su ubicación, la clase de maestros, el programa de estudios y los libros de texto a emplearse, las actividades espirituales, el programa industrial, la vida social y la recreación, el programa diario, el aspecto financiero y hasta el funcionamiento de la biblioteca, son determinados por un concepto de la filosofía de la educación.
La filosofía por su propia naturaleza aborda y problematiza un conjunto de realidades; y al interior de ese conjunto de realidades se encuentra y se ubica el campo educativo, donde tiene su espacio y su tratamiento específico.
Todo acto humano, por su propia naturaleza conlleva una cierta dirección, un contenido, una intencionalidad, es decir, conlleva una finalidad; por lo tanto, nos lleva hacia un fin determinado. Las acciones humanas tienen una carga específica; y en materia educativa esto es determinante en su quehacer cotidiano.
La reflexión filosófica sobre la educación constituye un puente que permite establecer la relación que mantienen los hombres con el mundo. La filosofía de la educación vista de esta forma nos permite establecer no sólo un compromiso teórico más explícito con este campo, sino también un dominio más efectivo; y así poder visualizar un rumbo, un camino, una serie de objetivos, o si se quiere llegar a una determinada propuesta que se asiente en un cuerpo de principios y fundamentos que se puedan expresa como un todo.
Una filosofía educativa que sólo reflexione sobre el proceso pedagógico sin más, se quedaría a mitad de camino ante las exigencias que demanda nuestra compleja realidad. No puede vivir enclaustrada en sus espacios y determinaciones de orden teórico-metodológico: debe impulsar la reflexión con rigor y método sobre qué se entiende por educación o para qué educar.
Filosofía y Educación.
El fin de la educación busca otorgar al hombre condiciones mejores de vida y de autorrealización. En este sentido, las disciplinas filosóficas que se vinculan más directamente con la educación son la metafísica, la axiología, la ontología, la epistemología, la gnoseología, la lógica, la ética y la antropología filosófica.
A través de la metafísica, el filósofo de la educación se interroga acerca de la naturaleza de la realidad educativa. A través de la metafísica, del ser de la educación, de los elementos y niveles en que la educación se constituye, como entidad, como una realidad en sí misma. A través de la epistemología y gnoseología, el filósofo busca respuestas acerca de la naturaleza y alcance del conocimiento y cómo éste se vincula con la ciencia, con la religión, con las artes, con las técnicas; en último término, con la cultura. Por medio de la ética, el filósofo se pregunta acerca de la naturaleza de la bondad y de cómo ésta se expresa a través de virtudes y valores que pueden configurar en el hombre una conciencia, un juicio y una conducta moral. Siguiendo el razonamiento de la antropología filosófica, el filósofo se interroga acerca de la posición del hombre en el mundo y vincula la naturaleza humana con esta particular realidad que es la educación.
La filosofía educacional es la filosofía aplicada a la educación como un área específica de las labores humanas. Involucra traer aquellas reflexiones críticas que caracterizan a la filosofía en general para influenciar y dirigir el repertorio de experiencias y posesiones que pueden denominadas educación. La filosofía de la educación no existe en un vacío, sino dentro de un contexto particular social e histórico. Aunque el objeto de la filosofía es universal y abarca todas las dimensiones de la vida humana, cuando se habla de Filosofía de la Educación se designa una especie de filosofía aplicada. En este caso, la filosofía trata de aislar el fenómeno educativo y sus conexiones fundamentales interrogándose acerca de ellas: el hombre, la vida, la educabilidad humana, la pedagogía, la escuela, el mundo, entre otros.
Habitualmente, esta filosofía no se preocupa de temas tales como la dislexia, la tecnología educativa o los programas educacionales, En cambio, sí se preocupa de las virtudes y valores que deben acompañar el hecho educativo, de la importancia de la educación para la existencia humana, de la trascendencia que genera la educación y otras materias de esta naturaleza.
Otra forma de aplicar la filosofía a la educación es discutiendo críticamente las teorías educativas y aquellas materias que se refieren a los principios de la educación, a la concepción que tiene del hombre una determinada escuela educativa y a la forma de vincular los contenidos educativos con el desarrollo de la vida y la ubicación del hombre en el mundo.
Preocupaciones y Tareas de la Filosofía de la Educación.
La filosofía es connatural al hombre. Ella es abarcadora y posibilita un intercambio libre y espontáneo del hombre con el mundo y con los temas que contextualizan la existencia. La educación es uno de estos temas y la filosofía mantiene una preocupación preferencial por su realidad.
La preocupación esencial de la Filosofía de la Educación es ontológica y antropológica. La educación complementa al hombre y le confiere crecientes grados de realización y plenitud que afectan su constitución esencial. Por ello, la educación acaece sólo en el hombre y esta posibilidad, la posibilidad de que sea educable, supone una categoría típica y estrictamente humana: la educabilidad. La reflexión acerca de la educabilidad es, en consecuencia, una de las dimensiones de la Filosofía de la Educación.
Pero, también la filosofía puede interrogarse acerca de qué hombre se quiere conformar; de qué sistema educativo y qué valores predominantes deben emerger de una sociedad educativa para hacer mejor a las personas y para posibilitar el acceso a la vida buena que promete la educación. Frente a preguntas de este tipo surgen respuestas diferentes tales como las que han buscado el idealismo, el pragmatismo o el existencialismo, por ejemplo.
Otra forma de aplicar la Filosofía de la Educación es usar los instrumentos clásicos de la filosofía y los procedimientos metodológicos de la metafísica, la lógica, la ética y la estética respecto de una reflexión crítica sobre cómo la educación está impactando una época o un sistema mayor, y proponer las modificaciones del caso, si correspondiera.
Para efectos de este curso, se entenderá por Filosofía de la Educación básicamente la reflexión y discusión sistemática de la cuestión educativa, de las cuestiones pedagógicas y de las cuestiones humanas, reflexionadas desde una perspectiva metafísica, epistemológica, ética, gnoseológica y antropológica, o mediante una combinación de ellas.
martes, 6 de abril de 2010
CONCEPTOS BASICOS PARA UNA FILOSOFIA EDUCACIONAL
La Ciencia es el saber humano encargado de explicar un conjunto de fenómenos empleando la observación, experimentación, las hipótesis, éxitos que le permiten a la humanidad su progreso, gracias a la labor del científico hombre de éxito que armoniza la teoría con la práctica. En cambio, la Filosofía es otro de los saberes del hombre, que pretende dar solución a los grandes problemas que aquejan a la humanidad y que aún no han sido resueltos, siendo éstos de interés universal y objeto de profundas meditaciones racionales.
Como toda ciencia, la Educación se relaciona con todo tipo de saber humano con las ciencias humanas, las naturales, pero también con la filosofía, adquiriendo allí la denominación de filosofía educativa o filosofía de la educación.
La filosofía de la educación pretende la adquisición de capacidad para plantear problemas y formular hipótesis dentro del campo educacional, a la luz de la filosofía.La fundamentación científica de la actividad educacional incluye, como aspecto necesario e inalienable, la reflexión filosófica acerca de la misma.
Dicha reflexión, entendida de manera tradicional muchas veces de forma declarativa e irrelevante para la práctica como filosofía de la educación, debe ser superada o al menos complementada mediante su comprensión como instrumento teórico-práctico del accionar del maestro en el aula, entendida entonces como fundamentos filosóficos de la educación.
De este modo, la filosofía podrá contribuir, a través de los fundamentos cosmovisivos, gnoseológicos, lógicos y sociológicos de la educación, a desenvolver la actividad educacional de un modo más conciente, óptimo, eficiente, eficaz y pertinente.
Veamos ahora algunos conceptos básicos para la aproximación al tema de la filosofía educacional:
La pedagogía axiológica se dedica a fomentar el conocimiento y aprecio de los valores para que el hombre adquiera una perfección de su persona. La labor educativa se enfocará a motivar en el educando el descubrimiento de los valores a través de la vida de hombres excepcionales del a nación y la humanidad. Además, la educación también se encargará de:
1 Fomentar experiencias individuales y colectivas que incrementen los valores superiores.
2 Orientarlos en la formación de la escala de valores.
3 Ayudarles a que se formen juicios estimativos de valor en todos los ámbitos.
La realidad en la conquista de los valores. La educación axiológica debe orientar a los educandos como es que se presentan y practican los valores en la realidad, y no tengan un rezago ni sientan un resentimiento o engaño al tratar de encontrar los valores tal y como ellos los pensaron que serían: amor perfecto, justicia perfecta, etc.
A pesar de ello, los valores deben conquistarse aun siendo imperfectos; esto cuesta sacrificios, pero también nos da grandes satisfacciones.
El descubrimiento de los valores. La adolescencia es la etapa de la vida del ser humano en la cual suelen presentarse toda una gama de valores a prueba; es la edad en que todo se entrega en pos del valor. Cuando alguien capta un valor, su espíritu se inclina hacia él; él ahí la importancia del fomento de la educación de descubrir ese horizonte de valiosos valores desde ésta etapa de vida.La educación debe cultivar todos los valores posibles, sin el predominio de unos, dejando a un lado el fomento y desarrollo de otros.
El concepto 'educación' denota los métodos por los que una sociedad mantiene sus conocimientos, cultura y valores y afecta a los aspectos físicos, mentales, emocionales, morales y sociales de la persona. El trabajo educativo se desarrolla por un profesor individual, la familia, la Iglesia o cualquier otro grupo social.
La educación formal es la que se imparte por lo general en una escuela o institución que utiliza hombres y mujeres que están profesionalmente preparados para esta tarea.
La educación está tan difundida que no falta en ninguna sociedad ni en ningún momento de la historia. En toda sociedad por primitiva que sea, encontramos que el hombre se educa.Los pueblos primitivos carecían de maestros, de escuelas y de doctrinas pedagógicas, sin embargo, educaban al hombre, envolviéndolo y presionándolo con el total de las acciones y reacciones de su rudimentaria vida social. En ellos, aunque nadie tuviera idea del esfuerzo educativo que, espontáneamente, la sociedad realizaba en cada momento, la educación existía como hecho.
En cualquiera de las sociedades civilizadas contemporáneas encontramos educadores, instituciones educativas y teorías pedagógicas; es decir, hallamos una acción planeada, consciente, sistemática.
La importancia fundamental que la historia de la educación tiene para cualquier educador es que permite el conocimiento del pasado educativo de la humanidad.
Los conceptos básicos son los que siguen:
ESCUELA
La etimología proviene del idioma griego pasando por el latín; en latín se dice schola (pron.:"escola"), el étimo griego es la palabra: σχολή (pronunciación clásica: "eskolé"); paradojalmente en su etimología griega el significado era el del momento de recreo incluso de diversión, habiendo sucedido luego un deslizamiento de significado tal como se nota en la mayoría de los idiomas indoeuropeos modernos; el significado actual más frecuente es el de un "establecimiento público" en donde se dan enseñanzas.
La educación es un proceso que ofrece diversas modalidades de realización. Algunas veces se realiza en forma espontánea, especialmente cuando por imitación o adaptación refleja las personas tienden a reproducir ciertas costumbres; hábitos y actitudes de la comunidad en que se desenvuelve su existencia. Lo propio de este tipo de educación, llamada “espontánea”, es la imitación.
Sin embargo, no toda educación es refleja. Si así fuera, el desenvolvimiento de la personalidad humana podría tomarse anárquico y derivar, eventualmente, en procesos frustrados de culturización y socialización que harían inútil la función social de la educación.
Existe, en consecuencia, otro tipo de hechos educativos. Que se caracterizan por ser conscientes e intencionados y cuya finalidad es la adaptación e integración social de las personas mediante una fuerte contribución a la socialización humana.Este tipo de procesos se realizan primariamente en la escuela, la que, junto a la familia, constituyen instituciones fundamentales de la primera educación.
La escuela es la institución básica de la educación formal. Por definición, en ella se concentran aspectos fundantes de la cultura y ella es, asimismo, una agencia de socialización e innovación cultural.
En la escuela, se combinan educación y magisterio y la sociedad civil deposita la responsabilidad de sistematizar y transmitir la herencia social, generando condiciones de innovación y cambio.
Junto a la familia, la iglesia y las restantes instituciones sociales, la escuela es un mecanismo irremplazable de socialización, de educación y de desarrollo humano.
Para que haya escuela, no bastan la infraestructura, los planes de estudios, los maestros y los estudiantes. Es necesario que en ella se produzca una transmisión consciente del conocimiento acumulado y que la combinación metodológica que implica la enseñanza y el aprendizaje estimulen la libertad, la educabilidad y el desenvolvimiento de las nuevas generaciones.
Desde el punto de vista histórico-político-social, la escuela es un agente educativo que se define por su carácter normativo respecto a las regulaciones que la sociedad traspasa al educando. En este sentido, la escuela no tiene poder por sí misma, sino que lo obtiene por delegación de la familia, de la iglesia y del Estado.
EL ALUMNO
La educación es un proceso para cambiar al educando. Está dirigida directamente al espacio existente entre lo que el educando es y lo que puede llegar a ser."Con el fin de comprender lo que abarca la obra de la educación, necesitamos considerar tanto la naturaleza del hombre como el propósito de Dios al crearlo.
Necesitamos considerar también el cambio verificado en la condición del hombre por la introducción del conocimiento del mal, y el plan de Dios para cumplir, sin embargo, su glorioso propósito en la educación de la especie humana...
La obra de la redención debía restaurar en el hombre a imagen de su Hacedor, hacerlo volver a la perfección con que había sido creado, promover el desarrollo del cuerpo, la mente, y el espíritu, con el fin de que se llevase a cabo el propósito divino de su creación. Este es el objeto de la educación, el gran objeto de la vida" (La Educación, p. 12,13).
Como hijo de Dios, el estudiante es el blanco principal del foco educacional como un todo, debiendo ser amado y aceptado. El propósito de la educación adventista es ayudar a los estudiantes a alcanzar su más elevado potencial y a cumplir el propósito de DIOS para la vida de ellos. La respuesta del estudiante constituye criterio orientador significativo en la evaluación de la salud y eficiencia de la escuela.
El sujeto debe ser visto como alguien capaz de aprender, con voluntad propia que, una vez colocado bajo la guía del Espíritu Santo (por su propia elección), puede transformarse y transformar. Por tanto, necesita ser respetado y estimulado en su individualidad. Al interactuar con el profesor y colegas, en la construcción del conocimiento históricamente acumulado, deberá situarse de modo de interpretar la realidad circundante.
Guiado por el conocimiento particular que, como sujeto institucional, cultural, social y espiritual tiene de Dios, podrá contribuir para su transformación y de la realidad. Dios mira el interior de la pequeña semilla que él mismo creó y en ella ve encubierta la bella flor, el arbusto o el grande y frondoso árbol. Así ve él las posibilidades en toda criatura humana.
Nos hallamos aquí para determinado fin. Dios nos dio el plan que tiene para nuestra vida, y desea que alcancemos la más alta norma de desarrollo. (Id., CBV, p. 397)“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena, agradable, y perfecta voluntad de Dios.” (Romanos, 12:2)
Basada en el principio de filiación divina, la educación adventista ve a cada ser humano como dotado de la facultad de aprender. Esta facultad es factible de desarrollo, cabiendo al sujeto hacer la elección entre desarrollarla o no. Como condiciones para este desarrollo, el texto bíblico encontrado en Deuteronomio, nos remite a una interacción entre el que enseña y el que aprende vía lenguaje: lenguaje verbal (de ellas hablarás), lenguaje expresivo sentado, andando, al acostarse, al levantarse; de forma constante), lenguaje no-verbal (a través de todo lo que haga parte del legado cultural de los israelitas: rituales, elementos domésticos y sociales, encontrados dentro y fuera del hogar).“Estas palabras que hoy te ordeno estarán en tu corazón; las inculcarás a tus hijos, y hablarás de ellas sentado en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y al levantarte. También las atarás como señal en tu mano, te serán por frontal entre los ojos. Y las escribirás en los umbrales de tu casa y en tus puertas. (Deuteronomio: 6:6-9)
El alumno debe buscar como fin último el desarrollo de un carácter aprobado por Dios y el desenvolvimiento armonioso de su personalidad, puesto que se desean alumnos con un carácter semejante al de Cristo, conseguido por la influencia de la gracia divina.
Es por eso que se espera formar personas que actúen en armonía con los principios y valores de nuestra cosmovisión, manifestando las siguientes competencias:
1. Manifestar fuerza de voluntad, equilibrio y dominio propio en su vida diaria.
2. Perseverar en la búsqueda sincera de la verdad y del conocimiento de Dios
3. Poseer un alto sentido de justicia y equidad.
4. Apreciar la belleza en la creación divina y la cultura.
5 Mostrar apertura, sencillez y humildad en sus relaciones interpersonales.
6. Manifestar compromiso con sus responsabilidades morales y éticas respecto de la sociedad y el entorno.
7. Enfrentar la vida con espíritu de superación, optimismo y confianza en la ayuda divina.
8. Ejercer un liderazgo e influencia positivos en su medio, a través de un servicio útil a la Patria, a la familia, a la comunidad y a la iglesia.
9. Utilizar el diálogo como herramienta en la convivencia y la resolución de conflictos.
10. Adoptar y promover un estilo de vida saludable.
11. Mostrar comprensión, tolerancia, benevolencia y empatía con el prójimo.
12. Cultivar de forma armónica sus potencialidades físicas, intelectuales, sociales y espirituales.
13. Tener un adecuado concepto e imagen de sí mismo(a).
14. Respetar y promover las normas democráticas y los derechos humanos básicos.
15. Enfrentar el mundo con un sentido de misión.
16. Aplicar destrezas indagatorias en la tarea de descubrir y conocer.
17. Enfrentar las exigencias académicas con responsabilidad y excelencia.
18. Privilegiar el trabajo en equipo, participativo y colaborativo.
19. Dominar destrezas básicas para enfrentar los requerimientos de la vida cotidiana.
20. Hacer uso de un pensamiento autónomo, crítico y reflexivo.
21. Ser capaz de hacer elecciones y tomar decisiones fundadas.Los avances tecnológicos hicieron al mundo sin fronteras.
Las nuevas relaciones sociales, a nivel micro y planetario, crearon nuevos conceptos histórico-geográficos, culturales, económicos. Por eso, se impone hoy una nueva concepción de la sociedad y, por tanto, del hombre, lo que implica un nuevo concepto de la escuela y de su papel social. Las fronteras de la ciencia y de la tecnología están dando lugar a la globalización de la globalización de la producción y de la cultura.
La escuela tiene la responsabilidad de estructurarse y atender al sujeto en este proceso de integración y transformación. Necesita estar alerta innovando en todos los aspectos, recalificando sus cuadros técnico y docente (pues la nueva postura educacional exige profesionales de hecho, conscientes de la responsabilidad de su papel delante de Dios y junto a la sociedad) y formando individuos autónomos, solidarios y críticos, capaces de enfrentar los rápidos cambios de nuestro sistema productivo y social.
El antiguo paradigma educacional se hizo incapaz de lidiar con los constantes cambios ocurridos en la sociedad en los últimos años. En consecuencia, el nuevo paradigma educacional sugiere que la escuela sea un ambiente que desafíe al sujeto a buscar no solamente informaciones, pero saber procesarlas, analizarlas, seleccionarlas, transformándolas en conocimiento y utilizándolas sabiamente en actitudes que demuestren su amor a Dios y al prójimo.
APRENDIZAJE
El aprendizaje es el proceso de adquirir conocimientos, habilidades, actitudes o valores, a través del estudio, la experiencia o la enseñanza; dicho proceso origina un cambio persistente, medible y específico en el comportamiento de un individuo y, según algunas teorías, hace que el mismo formule un constructo mental nuevo o que revise uno previo (conocimientos conceptuales como actitudes o valores).Está estrechamente unido a la experiencia, pues al interactuar con el entorno el individuo adquiere conocimiento por medio de la experiencia que ello supone. También está unido al desarrollo humano: afecta y se ve afectado por los cambios biológicos y físicos, psicológicos, de personalidad, de valores, etc.
El aprendizaje conduce a cambios de larga duración en el comportamiento potencial. Este concepto se refiere al comportamiento posible (no necesariamente actual) de un individuo en una situación dada para poder alcanzar una meta. Sin embargo, el solo potencial no es suficiente: el aprendizaje necesita ser reforzado para que perdure.
Como toda ciencia, la Educación se relaciona con todo tipo de saber humano con las ciencias humanas, las naturales, pero también con la filosofía, adquiriendo allí la denominación de filosofía educativa o filosofía de la educación.
La filosofía de la educación pretende la adquisición de capacidad para plantear problemas y formular hipótesis dentro del campo educacional, a la luz de la filosofía.La fundamentación científica de la actividad educacional incluye, como aspecto necesario e inalienable, la reflexión filosófica acerca de la misma.
Dicha reflexión, entendida de manera tradicional muchas veces de forma declarativa e irrelevante para la práctica como filosofía de la educación, debe ser superada o al menos complementada mediante su comprensión como instrumento teórico-práctico del accionar del maestro en el aula, entendida entonces como fundamentos filosóficos de la educación.
De este modo, la filosofía podrá contribuir, a través de los fundamentos cosmovisivos, gnoseológicos, lógicos y sociológicos de la educación, a desenvolver la actividad educacional de un modo más conciente, óptimo, eficiente, eficaz y pertinente.
Veamos ahora algunos conceptos básicos para la aproximación al tema de la filosofía educacional:
La pedagogía axiológica se dedica a fomentar el conocimiento y aprecio de los valores para que el hombre adquiera una perfección de su persona. La labor educativa se enfocará a motivar en el educando el descubrimiento de los valores a través de la vida de hombres excepcionales del a nación y la humanidad. Además, la educación también se encargará de:
1 Fomentar experiencias individuales y colectivas que incrementen los valores superiores.
2 Orientarlos en la formación de la escala de valores.
3 Ayudarles a que se formen juicios estimativos de valor en todos los ámbitos.
La realidad en la conquista de los valores. La educación axiológica debe orientar a los educandos como es que se presentan y practican los valores en la realidad, y no tengan un rezago ni sientan un resentimiento o engaño al tratar de encontrar los valores tal y como ellos los pensaron que serían: amor perfecto, justicia perfecta, etc.
A pesar de ello, los valores deben conquistarse aun siendo imperfectos; esto cuesta sacrificios, pero también nos da grandes satisfacciones.
El descubrimiento de los valores. La adolescencia es la etapa de la vida del ser humano en la cual suelen presentarse toda una gama de valores a prueba; es la edad en que todo se entrega en pos del valor. Cuando alguien capta un valor, su espíritu se inclina hacia él; él ahí la importancia del fomento de la educación de descubrir ese horizonte de valiosos valores desde ésta etapa de vida.La educación debe cultivar todos los valores posibles, sin el predominio de unos, dejando a un lado el fomento y desarrollo de otros.
El concepto 'educación' denota los métodos por los que una sociedad mantiene sus conocimientos, cultura y valores y afecta a los aspectos físicos, mentales, emocionales, morales y sociales de la persona. El trabajo educativo se desarrolla por un profesor individual, la familia, la Iglesia o cualquier otro grupo social.
La educación formal es la que se imparte por lo general en una escuela o institución que utiliza hombres y mujeres que están profesionalmente preparados para esta tarea.
La educación está tan difundida que no falta en ninguna sociedad ni en ningún momento de la historia. En toda sociedad por primitiva que sea, encontramos que el hombre se educa.Los pueblos primitivos carecían de maestros, de escuelas y de doctrinas pedagógicas, sin embargo, educaban al hombre, envolviéndolo y presionándolo con el total de las acciones y reacciones de su rudimentaria vida social. En ellos, aunque nadie tuviera idea del esfuerzo educativo que, espontáneamente, la sociedad realizaba en cada momento, la educación existía como hecho.
En cualquiera de las sociedades civilizadas contemporáneas encontramos educadores, instituciones educativas y teorías pedagógicas; es decir, hallamos una acción planeada, consciente, sistemática.
La importancia fundamental que la historia de la educación tiene para cualquier educador es que permite el conocimiento del pasado educativo de la humanidad.
Los conceptos básicos son los que siguen:
ESCUELA
La etimología proviene del idioma griego pasando por el latín; en latín se dice schola (pron.:"escola"), el étimo griego es la palabra: σχολή (pronunciación clásica: "eskolé"); paradojalmente en su etimología griega el significado era el del momento de recreo incluso de diversión, habiendo sucedido luego un deslizamiento de significado tal como se nota en la mayoría de los idiomas indoeuropeos modernos; el significado actual más frecuente es el de un "establecimiento público" en donde se dan enseñanzas.
La educación es un proceso que ofrece diversas modalidades de realización. Algunas veces se realiza en forma espontánea, especialmente cuando por imitación o adaptación refleja las personas tienden a reproducir ciertas costumbres; hábitos y actitudes de la comunidad en que se desenvuelve su existencia. Lo propio de este tipo de educación, llamada “espontánea”, es la imitación.
Sin embargo, no toda educación es refleja. Si así fuera, el desenvolvimiento de la personalidad humana podría tomarse anárquico y derivar, eventualmente, en procesos frustrados de culturización y socialización que harían inútil la función social de la educación.
Existe, en consecuencia, otro tipo de hechos educativos. Que se caracterizan por ser conscientes e intencionados y cuya finalidad es la adaptación e integración social de las personas mediante una fuerte contribución a la socialización humana.Este tipo de procesos se realizan primariamente en la escuela, la que, junto a la familia, constituyen instituciones fundamentales de la primera educación.
La escuela es la institución básica de la educación formal. Por definición, en ella se concentran aspectos fundantes de la cultura y ella es, asimismo, una agencia de socialización e innovación cultural.
En la escuela, se combinan educación y magisterio y la sociedad civil deposita la responsabilidad de sistematizar y transmitir la herencia social, generando condiciones de innovación y cambio.
Junto a la familia, la iglesia y las restantes instituciones sociales, la escuela es un mecanismo irremplazable de socialización, de educación y de desarrollo humano.
Para que haya escuela, no bastan la infraestructura, los planes de estudios, los maestros y los estudiantes. Es necesario que en ella se produzca una transmisión consciente del conocimiento acumulado y que la combinación metodológica que implica la enseñanza y el aprendizaje estimulen la libertad, la educabilidad y el desenvolvimiento de las nuevas generaciones.
Desde el punto de vista histórico-político-social, la escuela es un agente educativo que se define por su carácter normativo respecto a las regulaciones que la sociedad traspasa al educando. En este sentido, la escuela no tiene poder por sí misma, sino que lo obtiene por delegación de la familia, de la iglesia y del Estado.
EL ALUMNO
La educación es un proceso para cambiar al educando. Está dirigida directamente al espacio existente entre lo que el educando es y lo que puede llegar a ser."Con el fin de comprender lo que abarca la obra de la educación, necesitamos considerar tanto la naturaleza del hombre como el propósito de Dios al crearlo.
Necesitamos considerar también el cambio verificado en la condición del hombre por la introducción del conocimiento del mal, y el plan de Dios para cumplir, sin embargo, su glorioso propósito en la educación de la especie humana...
La obra de la redención debía restaurar en el hombre a imagen de su Hacedor, hacerlo volver a la perfección con que había sido creado, promover el desarrollo del cuerpo, la mente, y el espíritu, con el fin de que se llevase a cabo el propósito divino de su creación. Este es el objeto de la educación, el gran objeto de la vida" (La Educación, p. 12,13).
Como hijo de Dios, el estudiante es el blanco principal del foco educacional como un todo, debiendo ser amado y aceptado. El propósito de la educación adventista es ayudar a los estudiantes a alcanzar su más elevado potencial y a cumplir el propósito de DIOS para la vida de ellos. La respuesta del estudiante constituye criterio orientador significativo en la evaluación de la salud y eficiencia de la escuela.
El sujeto debe ser visto como alguien capaz de aprender, con voluntad propia que, una vez colocado bajo la guía del Espíritu Santo (por su propia elección), puede transformarse y transformar. Por tanto, necesita ser respetado y estimulado en su individualidad. Al interactuar con el profesor y colegas, en la construcción del conocimiento históricamente acumulado, deberá situarse de modo de interpretar la realidad circundante.
Guiado por el conocimiento particular que, como sujeto institucional, cultural, social y espiritual tiene de Dios, podrá contribuir para su transformación y de la realidad. Dios mira el interior de la pequeña semilla que él mismo creó y en ella ve encubierta la bella flor, el arbusto o el grande y frondoso árbol. Así ve él las posibilidades en toda criatura humana.
Nos hallamos aquí para determinado fin. Dios nos dio el plan que tiene para nuestra vida, y desea que alcancemos la más alta norma de desarrollo. (Id., CBV, p. 397)“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena, agradable, y perfecta voluntad de Dios.” (Romanos, 12:2)
Basada en el principio de filiación divina, la educación adventista ve a cada ser humano como dotado de la facultad de aprender. Esta facultad es factible de desarrollo, cabiendo al sujeto hacer la elección entre desarrollarla o no. Como condiciones para este desarrollo, el texto bíblico encontrado en Deuteronomio, nos remite a una interacción entre el que enseña y el que aprende vía lenguaje: lenguaje verbal (de ellas hablarás), lenguaje expresivo sentado, andando, al acostarse, al levantarse; de forma constante), lenguaje no-verbal (a través de todo lo que haga parte del legado cultural de los israelitas: rituales, elementos domésticos y sociales, encontrados dentro y fuera del hogar).“Estas palabras que hoy te ordeno estarán en tu corazón; las inculcarás a tus hijos, y hablarás de ellas sentado en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y al levantarte. También las atarás como señal en tu mano, te serán por frontal entre los ojos. Y las escribirás en los umbrales de tu casa y en tus puertas. (Deuteronomio: 6:6-9)
El alumno debe buscar como fin último el desarrollo de un carácter aprobado por Dios y el desenvolvimiento armonioso de su personalidad, puesto que se desean alumnos con un carácter semejante al de Cristo, conseguido por la influencia de la gracia divina.
Es por eso que se espera formar personas que actúen en armonía con los principios y valores de nuestra cosmovisión, manifestando las siguientes competencias:
1. Manifestar fuerza de voluntad, equilibrio y dominio propio en su vida diaria.
2. Perseverar en la búsqueda sincera de la verdad y del conocimiento de Dios
3. Poseer un alto sentido de justicia y equidad.
4. Apreciar la belleza en la creación divina y la cultura.
5 Mostrar apertura, sencillez y humildad en sus relaciones interpersonales.
6. Manifestar compromiso con sus responsabilidades morales y éticas respecto de la sociedad y el entorno.
7. Enfrentar la vida con espíritu de superación, optimismo y confianza en la ayuda divina.
8. Ejercer un liderazgo e influencia positivos en su medio, a través de un servicio útil a la Patria, a la familia, a la comunidad y a la iglesia.
9. Utilizar el diálogo como herramienta en la convivencia y la resolución de conflictos.
10. Adoptar y promover un estilo de vida saludable.
11. Mostrar comprensión, tolerancia, benevolencia y empatía con el prójimo.
12. Cultivar de forma armónica sus potencialidades físicas, intelectuales, sociales y espirituales.
13. Tener un adecuado concepto e imagen de sí mismo(a).
14. Respetar y promover las normas democráticas y los derechos humanos básicos.
15. Enfrentar el mundo con un sentido de misión.
16. Aplicar destrezas indagatorias en la tarea de descubrir y conocer.
17. Enfrentar las exigencias académicas con responsabilidad y excelencia.
18. Privilegiar el trabajo en equipo, participativo y colaborativo.
19. Dominar destrezas básicas para enfrentar los requerimientos de la vida cotidiana.
20. Hacer uso de un pensamiento autónomo, crítico y reflexivo.
21. Ser capaz de hacer elecciones y tomar decisiones fundadas.Los avances tecnológicos hicieron al mundo sin fronteras.
Las nuevas relaciones sociales, a nivel micro y planetario, crearon nuevos conceptos histórico-geográficos, culturales, económicos. Por eso, se impone hoy una nueva concepción de la sociedad y, por tanto, del hombre, lo que implica un nuevo concepto de la escuela y de su papel social. Las fronteras de la ciencia y de la tecnología están dando lugar a la globalización de la globalización de la producción y de la cultura.
La escuela tiene la responsabilidad de estructurarse y atender al sujeto en este proceso de integración y transformación. Necesita estar alerta innovando en todos los aspectos, recalificando sus cuadros técnico y docente (pues la nueva postura educacional exige profesionales de hecho, conscientes de la responsabilidad de su papel delante de Dios y junto a la sociedad) y formando individuos autónomos, solidarios y críticos, capaces de enfrentar los rápidos cambios de nuestro sistema productivo y social.
El antiguo paradigma educacional se hizo incapaz de lidiar con los constantes cambios ocurridos en la sociedad en los últimos años. En consecuencia, el nuevo paradigma educacional sugiere que la escuela sea un ambiente que desafíe al sujeto a buscar no solamente informaciones, pero saber procesarlas, analizarlas, seleccionarlas, transformándolas en conocimiento y utilizándolas sabiamente en actitudes que demuestren su amor a Dios y al prójimo.
APRENDIZAJE
El aprendizaje es el proceso de adquirir conocimientos, habilidades, actitudes o valores, a través del estudio, la experiencia o la enseñanza; dicho proceso origina un cambio persistente, medible y específico en el comportamiento de un individuo y, según algunas teorías, hace que el mismo formule un constructo mental nuevo o que revise uno previo (conocimientos conceptuales como actitudes o valores).Está estrechamente unido a la experiencia, pues al interactuar con el entorno el individuo adquiere conocimiento por medio de la experiencia que ello supone. También está unido al desarrollo humano: afecta y se ve afectado por los cambios biológicos y físicos, psicológicos, de personalidad, de valores, etc.
El aprendizaje conduce a cambios de larga duración en el comportamiento potencial. Este concepto se refiere al comportamiento posible (no necesariamente actual) de un individuo en una situación dada para poder alcanzar una meta. Sin embargo, el solo potencial no es suficiente: el aprendizaje necesita ser reforzado para que perdure.
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